Se queman las rosas,
¡ay!, la amargura del rojo,
sufre la llama al conquistar el tallo,
al incendiar el pétalo.
Se queman las rosas
y el follaje llora,
las demás flores temen
su propio destino.
Los sonidos encumbran el aire
y luego caen en el precipicio del silencio,
se queman las rosas,
se queman.
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