Un día me dijeron:
"Si un día llega alguien a preguntar por ti,
diciendo que es emisario mío,
o aunque sea yo la misma,
has caso profundo y omiso,
que, envenenada por el orgullo,
jamás podría volver a ti.
Tocaré sólo tu puerta
cuando encuentre la muerte,
cuando sea irreal,
cuando para ti sería
una llaga intensa y grande."
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