No me alcanzan más pedazos de corazón
para entregártelos y dejarte jugar con ellos.
Tal vez, con un poco más de suerte,
y haciéndole caso a los años,
este mar que me azota en desaires,
será amansado y podré nadar en paz.
Yo soy la ola que rompe,
de una mar que quiere tranquilidad.
Tal vez, con un poco más de esfuerzo
y haciéndole caso al instinto
no traicione las cosas que oculto,
y ahora ya no procure sanar otro corazón.
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